viernes, 31 de agosto de 2007

EL AGUA DEL AMOR

Antonio EScoabr Mendívez

El mar nos acogió con un festín de olas,
escuchamos las voces de los peces
como cantos de amor al universo.


Escuché ebriamente tus palabras,
aleteo de guanayes tiernos,
mirando rubricar en el cielo,
a pardelas alegres,
la eternidad del beso.

Loco de caracolas y sardinas
guardé el cielo en mi alma,
revisando aberturas para que no saliera;
dibujé con las nubes mi destino,
roturé tu jardín para sembrar estrellas
y cosechar tu luz en mis ensueños.

Fui dichoso cual árbol
poblado de aves y de nidos,
echando mis raíces en tu alma
incendiada de ternura.

Caminamos como el sol con el día,
robándole al amor su claridad sagrada,
su risa desgranada al mediodía,
con la esperanza de ser como la brisa
o la bondad del pan
en la boquita trémula de un niño.

miércoles, 29 de agosto de 2007

OCTAVIO POLO BRICEÑO


Letras Liberteñas

Escribe: Blasco Bazán Vera,blascobv@hotmail.com

Octavio Polo Briceño, nació en Cajabamba el 9 de julio de 1928. Hijo de Santiago Polo Rodríguez y Rosario Briceño Osorio, autodidacta. Llegó a Pacasmayo a residir desde 1959 a la fecha. Pertenece a la Iglesia Evangélica Bautista donde fue su Pastor. Escribió desde muy niño su cuento “La Pluma” que le devino muchas satisfacciones. Incansable lector e investigador. Sencillo y ameno. Su Biblioteca Particular ha sido visitada por casi todo Pacasmayo, pues, caso curioso, digamos mejor, anecdótico, hasta 1985, en toda la provincia de Pacasmayo no ha habido una Biblioteca más rica en bibliografía que la de el Pastor Polo Briceño. Casado con la distinguida norteamericana dama y escritora Grace Wood Vannetta y padre de Juan, Esteban y Felipe que destacan en diversos campos del saber.
Ha publicado en 1975 “Estampas Pacasmayinas” donde con pluma fácil y atinada describe los personajes más representativos del folclor del distrito de Pacasmayo. Luego en 1978 edita su libro “Pacasmayo Histórico” donde nos brinda con lujo de detalles, datos inquietantes del antiguo Pacasmayo resaltando sus figuras más encarnadas y dándonos nuevos y señeros datos históricos a granel.
Octavio Polo Briceño, de estatura más baja que alta. De hablar sosegado. Amigo hasta lo máximo. Inteligente. Presto a solucionar las inquietudes estudiantiles de todos los que visitaban su biblioteca familiar, jamás le importo alguna retribución. Sirvió a todos con la misma humildad de los nacidos para ser grandes.
Siempre ruiseño y no siempre dicharachero. Infinidad de estudiosos lo visitaron constantemente y para todos hubo satisfacción a sus expectaciones. Don Octavio fue un manojo de bondad y se dio tiempo para todo. Los domingos cerraba la biblioteca del saber y se abría La Casa de Dios que el pastoreaba. Lo curioso era observar que sus fieles después de culminada la conversación con Dios, se quedaban a disfrutar de los múltiples e interesantes juegos que contenía su recordada biblioteca.
Allí, pacientemente fue dando forma a sus libros que luego salidos a luz disfrutábamos en demasía. Por las tardes y hasta altas horas de la noche la biblioteca semejábase un colmenar. Octavio Polo, se abastecía para todos y discreto apuntaba para comprar, de su bolsillo, el libro que faltaba.
Sin duda alguna, este distinguido escritor, había nacido para servir, y lo hizo con creces pues todo Pacasmayo y alrededores lo recuerdan con cierta reverencia y sí con demasiada gratitud.
En honor a su destacada labor literaria y desinteresado apoyo a la educación que nuestro escritor brindó a la juventud estudiosa pacasmayina, el año 1996 la Honorable Municipalidad Distrital de Pacasmayo, edificó un moderno local destinado a funcionar como biblioteca y en brillante acuerdo, designó que la flamante Biblioteca Pacasmayina lleve por nombre “Octavio Polo Briceño”.
Nuestro literato ha publicado: “Pacasmayo” en VI Tomos, “Estampas Pacasmayinas” y “Pacasmayo Histórico”. Octavio Polo falleció el año 2005. www.blascobazan.blogspot.com

INAUGURACION DEL AMOR

Antonio Escobar Mendívez

Mis pasos te buscaron
entre la suave aurora y el silencio.

Imaginé tus ojos como estrellas
titilando a lo lejos
mirando otros paisajes
y otros cielos
deshojando aromas de geranios y azucenas.

Mi ternura arrancaba a la miseria
sus espinas malignas
y mis zapatos rotos,
sonreían alegres
a mis camisas tristes.

¿Qué hacías,
entre tanto,
sin saber de mi aliento?
¿Diseñabas un futuro celeste
caminando hacia el cielo?

Tu infancia se mecía en la risa del tiempo,
bajo la sombra amada de la dicha.

Eran lisos guijarros
mis pisadas
sedientas de tus pasos.

Eras agua de lluvia
tintineando mis tierras.
El sol estaba inmenso y carcajeante
al mediodía del beso.


Mayo nos dio sus rosas
y su jardín entero
para el canto del alma,
mientras se desbordaban los luceros
en las noches serenas.

Hablaban nuestras manos
recorriendo los días,
por el desfiladero de la dicha
y se posó en tu boca
una gaviota alegre
con aliento de mar
y blancura de olas.

Te pedí que te quedes,
sembrada en mi destino,
para que nazca el fruto
de la lluvia y la tierra.

martes, 28 de agosto de 2007

INCENDIO DE AMOR

Antonio Escobar Mendivez


El hogar es fogón lleno de aromas,
maderas encendidas,
con rescoldo de pasos
y cariño.

Pasean por allí besos sonrientes,
sumándole más leños a sus llamas.

El corazón se nutre de su fuego,
incendiando de amor
sus laberintos.


Cada uno es un aire que lo atiza:
Los hijos, la mujer, los hijos de los hijos
y se convierte en árbol,
en mar lleno de peces,
en aves que se alejan y regresan.

Este fogón jamás será cenizas.

Sus brasas seguirán
siendo luceros.

viernes, 24 de agosto de 2007

LOS SANTOS TIENEN HOY MUCHO TRABAJO

CORREO DE SALEM
Por Eduardo González Viaña




Hay tantos santos en el Perú que, cuando un peruano muere, el cielo debe de resultarle más o menos familiar.

Comencemos en 1581. Ese año llegó al Perú un nuevo arzobispo, Toribio de Mogrovejo, quien de inmediato se dedicó a realizar visitas pastorales. Un poco más arriba de Lima, en Quives, confirmó a una niña muy bonita de nombre Isabel Flores de Oliva (1586-1617). Rosita, como la llamaban, regresó luego a la Ciudad de los Reyes con sus padres para residir en el barrio de San Sebastián. En esa misma parroquia, había sido bautizado seis años antes Martín de Porras.

Martín tenía un gran amigo en la Recoleta de Santa María Magdalena, cuyo nombre era Juan Macías. Juntos escuchaban la prédica de un verboso franciscano llamado Francisco Solano. Los cinco, Toribio, Rosa, Martín, Juan y Francisco, subieron a los altares y fueron los primeros santos del Perú.

Fueron los primeros, pero no los únicos. Durante el paso del siglo dieciséis al diecisiete, decenas de mujeres se encerraban en sus casas, hacían prolongados ayunos, se azotaban y vivían en permanente oración dedicadas a la vida contemplativa.

La Santa Inquisición, sin embargo, no hacía distingos entre santos y pecadores. De la misma forma que perseguía a supuestos herejes, judíos, fornicadores, brujas, lisurientos e incluso a los dormilones que no iban a misa, sospechaba también de quienes exageraban las prácticas cristianas fuera del convento.

Muchas de las beatas contemplativas fueron empujadas a espantables cárceles y torturadas hasta la muerte para que declararan que no era Jesús sino el demonio a quien rezaban. Los inquisidores no querían que la iglesia perdiera la exclusividad ni el liderazgo en los rituales, y fue por ello que incluso Santa Rosa fue investigada.

La crucifixión, el potro de estiramiento, la quemadura de pies y el entierro subterráneo fueron aplicados con tanto dispendio que casi siempre se lograron las confesiones autoinculpatorias. En la hoguera y a fuego lento de leña verde fue quemada una pobre mujer quien suponía ir a misa desde su casa hasta la Iglesia de la Merced, levitando...

No sólo la Colonia nos ha deparado santos. En el Perú, como en otros países de similar ancestro, hay misticismo en todas partes. La religiosidad alternativa aparece en el panteón y en los caminos, y se apodera de un espacio paralelo al de los cultos tradicionales de las iglesias establecidas. La mezcla de las religiones indígenas con la africana y la católica produce una creencia que devora y hasta una necesidad de santos, fuera de los linderos de la iglesia oficial. Los peruanos son místicos y lo han sido siempre a pesar de su inquisición criminal y de sus arzobispos.

Sarita Colonia es un ejemplo. No será canonizada. No cumple con las exigencias sociales o raciales para ello. Sin embargo, un pueblo pobre entre los más pobres del mundo la ha declarado santa, y lo es de quienes más necesitan y no tienen acceso a un abogado sobrenatural, los pobres, los presos, los ladrones, las prostitutas, los desocupados, y en estos días los clandestinos y asombrosos inmigrantes.

En los accesos subrepticios a los Estados Unidos, muchas personas con identidad falsa aprietan en la mano el dije de Sarita o tienen un escapulario suyo cosido a su ropa interior, y confían en que Sarita los ayudará a pasar sin ser advertidos.

Los devotos de Sarita, de la Difunta Correa, el Gaucho Gil, la Santa Muerte y Jesús Malverde, del Perú, Argentina y México saben que sus santos los volverán invisibles cuando en el desierto de Arizona sean perseguidos a muerte por los malditos “Patriots”, unos paramilitares racistas que se creen encargados de guardar la pureza racial de los Estados Unidos.

Son tan pobres que a veces no tienen imagen. De Sarita sólo se conserva la ampliación de una niña menuda en un retrato de familia. El letrista de los “Tigres del Norte” solicitó en México que le hicieran una estatua de San Jesús Malverde.

-Pos resulta que no sé cómo era el difunto.

-No importa. Hágalo nomás con la cara de Pedro Infante.

No tienen imagen, no tienen historia. Pero pertenecen a un pueblo cuya larga espera lo ha convertido en santo. En estos días, todos los santos tienen un trabajo inmenso.

Amigos del CORREO: Los invito a ver el video entrevista que Centro literario de Florida y Univisión me hacen a propósito de “El corrido de Dante”. Hagan clic en:
http://www.literart.com/cor.htm

MERIDIANO DE TU ALMA


Antonio Escobar Mendívez


Alzo mis manos para alcanzar la noche deslunada,
tus pasos de gacela dibujan horizontes sin fin
sobre las hojas tenues del viento y sus silbidos.

¿Qué era tu silencio y la palabra?
¿Dónde estaba la luna tejiendo o destejiendo arpegios y dulzuras?

Incógnita mirada espejeaba la noche,
chispa en el cielo de este espacio,
distancia sonriente en la que tu voz rompía el cascarón de la mudez;
infinidad de trinos salían de tu boca
y de tus manos caricias hilvanadas con cariño.

Quedaron tus pasos repujados en las piedras
con tu sonrisa de jazmines;
trémulas huellas de luceros
hacían adiós en el recuerdo.

Risas como cascadas sonando interminables, suaves, espumantes
y un rosario de palabras en las redes del tiempo.

Tu risa es la sonata que brota
en el meridiano de tu alma,
océano sobre el lienzo
de tu albina bondad.

jueves, 23 de agosto de 2007

VEN

Antonio Escobar Mendívez

Ven
eleva tus manos,
como golondrina,
en el cielo augusto
de mi corazón.

Deja tus cabellos
volando
en la aurora,
destrenza tu alma,
dobla tus dolores
y plancha tus penas,
en el terciopelo
de tu juventud.

Tú tienes la fuerza
del Ande
en tus manos,
en tus ojos
llevas
agua de bondad
y la fuerza ignota
y el valor
y el ansia,
están dibujadas
en tu corazón.

Ven,
sigamos creciendo,
como primavera,
volando en los días,
con la libertad.